Tano García-Page

Tano García-Page nace el 23 de marzo de 1951 en La Puebla de Montalbán (Toledo). En 1973 se incorpora al mercado de trabajo en una entidad financiera donde pocos años después ejercerá como directivo, alternando su trabajo con estudios de Dirección de Empresas, Relaciones Públicas y Derecho Tributario.

Es en los albores del siglo XXI cuando inicia su singladura poética; hecho éste que le supondrá uno de los mayores alicientes de su vida. Como poeta, ha impulsado la creación de diversas tertulias literarias y ha participado en numerosos recitales poéticos en las distintas comunidades de España. Ha publicado colectivamente, entre otras antologías, Experimento poético (EducArte poesía, Santander, 2006). Los Tesoros del Agua - Expo Zaragoza 2008 (Publisher, Santander, 2008). Antología del Grupo poético Hojas de Poesía (Visión Libros, 2009) y pendiente de publicación tiene un "Sonetario" en versificación clásica y un libro cuya composición estrófica está escrita en romance, compuesto de mil versos, donde se describen las Virtudes, Vicios y Fuero de don Pedro I de Castilla, apodado "El Cruel" por sus detractores y "El Justiciero" por los suyos.

En 2008 inicia  estudios en la Facultad de Humanidades de Castilla La mancha, Toledo. Ciudad donde actualmente reside.  Es miembro numerario de La Academia de Historia y Arte de Torrijos (Toledo) y colabora con varias revistas literarias de ámbito regional y  nacional, donde se le considera como un más que aceptable sonetista en el ambiente culto español.


 Poemas: Tano García-Page


TRASUEÑO

Desde mi otoño herido, y en la alcoba,
te escribo este poema:
un poema de amor imaginario.

Ya sé que tú no existes
y que sólo eres verso en este día.
Y sé que no te gusta hablar de fútbol
ni de noches de ron
o de horóscopos fríos
que se inventan la magia de un planeta
con los posos calientes del café.

Ya sé, no eres consciente
del deseo que medra en los oscuros
jardines de la vida
ni de sábanas frías que provocan
aullidos primigenios.
Por eso quiero hablarte, sin pronombres,
de la voz que conjuga el verbo amar,
de los labios que nunca compartimos
en un beso de amor,
bajo el halo estelar de aquellas lunas
ardidas en su celo,
de tu cuerpo y mi cuerpo que, desnudos,
fueron mapa no escrito de caricias
al tacto de tus manos y mis manos,
de nuestra inaccesible juventud,
vano sueño de luz donde crepita
el fuego del amor que nos conjura:
pretendida ilusión que acaso muere
con cada amanecer de los poetas.
                

SHADANA

Me senté a meditar,
no era tarde,
era el momento en que la luz caía
sobre el atardecer de los silencios rotos,
en ese espacio en que la tarde tiene
un declive de luz precipitada
y las chicas y chicos, inseguros,
desprenden certidumbres de amor improvisado
y un aroma de sándalo sus cuerpos.

En el banco de piedra, solitaria,
tal vez entristecida
y ausente del entorno,
se encontraba Shadana.
Su helénica figura
transgredía los cánones del viento,
y envidiaba la espiga que amanece
el color verde-claro de sus iris .
Bajo el cielo de un rojo atardecer
cruzamos las miradas y, en silencio,
lentamente, iniciamos el paso
con el pálpito ingenuo de la dicha
y el rubor de aquel cielo atardecido.     

LLORANDO VERSOS

Presiento que mi musa vaga airada,
que a su carga le hostiga mi lamento,
y  falto de su numen y su aliento,
mi concurso sin ella es pura nada.

Tengo el alma que, triste y angustiada,
deshilacha su urdimbre a paso lento,
y remembra  añoranzas, pluma al viento,
de otro acento mi pluma engalanada.

Aunque tengo mil cosas que deciros,
novecientas están inacabadas
e inconcluso su ritmo y mi trovar.

Hoy me muestro, si pozo de suspiros,
arcaduz de una noria de alboradas
que le faltan sus versos por llorar.

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