Alejandro Cernuda

Publicaciones
Libros
  • Enamorarse de Ana: novela. Editorial Capiro 2009 ISBN: 959-265-173-9
  • Problemas del arte figurativo. Editorial Oriente 2011: ISBN 978-959-11-0734-3
  • El fin de la verdad: cuentos. Editorial Mecenas 2011: ISBN 978-959-220-275-7
Revistas y publicaciones periódicas
  • Revelaciones: cuento. Caimán Barbudo. Ciudad de la Habana Septiembre-octubre 2009
  • El último beso: cuento. Ideas. Boletín del Centro de Promoción José Soler Puig, Santiago de Cuba. Diciembre de 2009
  • Humo en el cuerpo: cuento. Umbral No.34. Santa Clara 2010.
  • Fiesta de santo: cuento. Ariel. No.2 2010. Cienfuegos.
  • El fin de la verdad: cuento. El tintero (suplemento de J.R 21/11/2010)
  • Juegos de la edad Tardía: reseña. Periódico Cinco de Septiembre. Viernes, 10 de diciembre de 2010
  • La aventura desconocida: artículo. Suplemento Concepto. Viernes, 10 de diciembre de 2010
  • La casa de todos: fragmento de novela. Caserón. No. 5, febrero de 2011.
  • Décima irreverente: artículo. Ariel. No.1 de 2011.
  • La tormenta: cuento. Unión, 70/2011.
  • La polémica entre Monseñor Martínez Dalmau y Pepín Rivero: artículo. Ariel No. 2 de 2011
Otras publicaciones

  • Vivir el libro. Prólogo al libro Estampas guajiras, de Alberto Vega Falcón. Mecenas 2011
Premios
  • Premio Fundación de la Ciudad de Santa Clara 2008 (novela)
  • Premio La Llave 2008 (Proyecto de Novela). Santiago de Cuba
  • Premio La Llave 2009 (Libro de cuentos). Santiago de Cuba.
  • Premio Oriente 2010 (Rafael Soler. Libro de cuentos) Santiago de Cuba.
  • Premio La Puerta de Papel 2010. (Enamorarse de Ana) Instituto Cubano del Libro.
  • Beca de creación de la UNEAC 2012
Mención / Finalista
  • Finalista en el premio La Gaceta de Cuba 2009 (cuento)
  • Mención en el Premio Fundación de la Ciudad de Fernandina de Jagua 2010 (cuento)
  • Finalista en el Premio de la Crítica 2010 (Enamorarse de Ana)
  • Mención en el Premio Florentino Morales 2011 (artículo)
Condecoraciones, distinciones y medallas

En el año 2011 le fue conferida “La Roseta de la Ciudad” máxima insignia de la Dirección Provincial de Cultura de Cienfuegos.

Otras:

  • Egresado del noveno curso del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso (2007).
  • Miembro de la Sociedad Cultural José Martí
  • Miembro de la UNEAC.
  • Lectura de cuentos en los eventos nacionales de narrativa convocados por la UNEAC en Cienfuegos (2008, 2009 y 2010)
  • Invitado al evento de la UNEAC en Santiago de Cuba José Soler Puig, Memoria y Palabra 2009: mesa redonda sobre el género novela y los escritores jóvenes.
  • Invitado al evento La Isla en el Centro. Habana. Centro Dulce M. Loynaz. Abril 2011.
  • Ponente en la Jornada Investigativa Florentino Morales. Mayo 2011
  • Participante en el Congreso Imagen y realidad en América Latina. Universidad de Leiden, Holanda. Septiembre-octubre 2011
  • Ciclo de conferencias sobre la cultura cubana. Hasselt, Deventer. Holanda. Noviembre 2011
  • Colaborador de Periodistas en Español

Texto: Alejandro Cernuda

El día del fin del mundo

Cuando venga el muchacho que reparte el periódico y suene el timbre de la bicicleta en la calle San Carlos, entonces ella saldrá a recibirlo con poca tela y esa sonrisa que apenas se nota desde el cuarto piso del edificio al otro lado de la calle. Él lo sabe, luego le queda esperar a que el jardinero le traiga el periódico que el mismo muchacho le alcanzará a través de la verja mientras ella se demora indecisa, mostrándose al tráfico, la única vez al día que aparece sin ropa de lujo.

Esa visión siempre duraba hasta la noche, incluso aquella en que el meteorito se derritió contra la atmósfera y él se le antojó un deseo estúpido: Hay que tener fe en algo, se dijo, y en fin, un deseo cualquiera porque no tenía ganas de madrugar pegado a la ventana para verla de nuevo recoger el periódico casi en paños menores. Cuando al otro día se despertó convertido en ella, sintió mareos y la escrupulosidad propia de los que duermen por primera vez con una mujer, esa sensación de vacío que le dejaba la ausencia de testosteronas.

Al principio vio que había ciertas ventajas estéticas en ser ella, pero después sintió nostalgia de la forma de orinar o la facilidad de arreglarse el escaso pelo que antes tenía. Así, por las nostalgias, se preguntó qué había sido de él: es la duda esperada cuando se recuerdan los cuerpos desaparecidos. Entonces sonó el timbre de la bicicleta del que reparte el periódico. Se asomó a la ventana y vio que era el jardinero quien pedaleaba por San Carlos y nada certero repartía la prensa. En vez de ella, el muchacho de los periódicos salió de la casona en paños menores y en el jardinero que esperaba tras la verja se reconocía la calvicie que antes había sido suya.

Mierda de mundo, pensó momentos después, mientras leía el periódico. Todo estaba cambiado, según las noticias había enfriamiento global y el presidente desde esta mañana era un objeto de uso colectivo. Los clasificados pedían amantes a cambio de libros de escritores que nunca se les iba la mano. La simetría cayó en crisis y las muchachas del colegio piropeaban las deformidades de su cuerpo, ahora vertidas en el jardinero. A las diez y veintiuno se suicidó, igual que todos los que se creían tan culpables como él. Se lanzó desnuda desde la azotea del edificio y tres galaxias arriba el dios que tira las piedras para ver cómo se encienden contra la atmósfera, al verlo caer, pidió un deseo estúpido.

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