Isidro Sánchez Brun

Arguedas (Navarra) 1945. Profesor de Latín.

Poeta.

Ha dirigido durante muchos años la Agrupación Hispana de Escritores, así como sus revistas literarías ALISMA y AUTORES-LECTORES.

También forma parte de la Asociación Española de Escritores y Artistas  (AEAE).

Ha obtenido numerosos premios literarios, de entre los que se destacan: Círculo Mercantil de Málaga, Ciudad de Mataró, Club de Arte de Madrid, Villa de Lodosa, Justas Literarias de Reinosa, Universidad Popular de Alcorcón, Ciudad de Alcorcón, Centro Cultural de los Ejércitos.....

Libros editados
  • De siempre la esperanza (Mataró)
  • Ese cercano tacto tan distante (Madrid)
  • Mujer de otoño en rojo (Madrid)
  • Esta es mi posesión del alba (Valencia)
  • Más de diecisiete (Madrid)  


Colaborador habitual en numerosas revistas literarias y recitales poéticos.




Textos: Isidro Sánchez - Brun



ESTA ES MI SOLEDAD
 

Todo lo que puedas amar

lo he puesto en tus manos
.
Un humo, apenas gris, sonríe y flota

detrás de su destreza.

Y estoy en este mundo

persiguiendo las huellas y los nombres

que nos beben los días con su boca de espumas.
 
Hoy el tiempo es un náufrago

de los vientos del norte.

Ha aprendido en la nieve a frotarse la cara

y a reír con sus deudas elegantes y adúlteras

como si todo fuera

una sonrisa libre.
 
Pero puedes soñar, que yo he soñado

y no ha sido un suicidio.
 
Aunque nunca lo entiendo. Y no puedo explicarte

por qué la soledad existe

en mí cuando te pienso

y no cuando estoy solo.


 
 
FANTASÍA INFANTIL
 

Cuando yo era muy niño

me gustaba fiarme de la noche,

subir a sus columpios y contarle mis sueños

para reconstruir su tiempo libre.
 
Detrás de sus ventanas diminutas

dibujaba una luna con forma de montaña,

pintada de un color muy parecido a una descolorida piedra;

también en el dibujo había un río subterráneo

y una casa pequeña con humo y chimenea altísimos.

Rara veces, la luz solo era un tigre que saltaba

a un globo de cristal muy transparente,

o una sirena destruyendo un barco con su música,

o un rincón sin esquinas y una enorme puerta

guardada en una bolsa azul de plástico inviolable.

Mi maestro decía que yo sería un genio, o parecido.
 
Yo nunca he renunciado a esos dibujos

que pintaba en el alma de las noches aquellas.

Aún guardo muchos sueños para salvar las tardes

cuando acuden a mi negras y tristes.

Y hoy las músicas lentas de las gotas quiebran el laúd;

al fondo hay una soledad de voz irrespirable,

donde los corazones no quieren ser un signo

ni esconderse en los vidrios añicos de las noches.
 
Ni subir la pared a dentelladas pírricas,

si no fuera posible anudar en la paz

la hostilidad de un beso.

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